Por: Teresa García

Te miro y no puedo concebir que pueda ser posible que dejes de existir, no puedo siquiera imaginar que tus manitas no volvieran a tocar mi cara jamás y esos tus besitos no volvieras a dar, ¿Qué son esos cambios y ese deterioro? ¿Acaso son señales de perder a mi tesoro?

Quédate a mi lado, no me dejes sola que se vaya tu pelo no tu persona que se vaya la amargura, que no llegue la hora. Quédate con nosotros y te mostraremos que la alegría y la esperanza, nunca perderemos y que a donde quiera que vayas llevaras en si, esa raicita que sembramos en ti.

Quédate con nosotros. ¿Nos acompañas? Ven danos tu manita y nunca te vayas. Te enseñaremos a ser, encarar la vida y enseñarte a ver, tantas cosas que algún día, lograrás entender.

Crecerás. Dios nos permita mirarte hacerlo e igual como en tu infancia, tu podrás con todo, que valiente haz sido a pesar de todo.

Seguiremos sintiendo ese mismo orgullo por lo que siempre ha sido, eres y serás, nuestro primer gran sueño hecho realidad.

Te ama, mamá.